Sentir el universo poético de Elvira Santana es sentir cómo la arena se escurre entre los dedos de un puño firmemente cerrado. Rebeca Bernal
Bestia de frío y de fuego,
llamaste tú al Aconcagua,
solemne mano lunada
y ojos hoy petrificados,
te lloran, Guillén, a solas,
alto dolor acallado,
bestial dolor apagado,
fuego y agua.
De SON ELEGIACO A NICOLÁS GUILLÉN