Buscar
Filters
Manuel Ferrero, Rubén Mielgo
ISBN: 978-84-935160-9-0
Formato: 13 x 21
Nº de páginas: 32
Encuadernación: Tapa dura
10,00€ IVA incluido
Precio con descuento: 9,50€ IVA incluido
Ship to
*
*
Shipping Method
Name
Estimated Delivery
Price
No shipping options
Kikiño es un gallo de buen corazón pero de muy mala cabeza y que de, aventura en aventura, ha terminado por ser la veleta de San Isidoro (¡el de la Capilla Sixtina del arte románico!)

Vuelven los jóvenes creadores leoneses a dar en la diana del nuevo cuento que se hace por el noroeste.

Kikiño es un gallo vacilón y provocador que arrasa allá por do pasa. Ni el pueblo de La Vecilla, cuna de su empadronamiento, ni las beatas de la zona pueden estar tranquilos si por allí trasiega, el trasto kikirikí.
Lejos de los cuentos monsergeros y ñoños, Manolo presenta una historia atractiva, socarrona y poética; historia que, a quien se lo demanda, narra, pues no en vano es el más interesante cuentacuentos de la geografía leonesa.
Rubén sigue subido en su ola genial de creatividad y acompaña la aventura de Kikiño con unos cuadros que entusiasman por igual a los niños de cuatro años que a otros de veinte veces cuatro.
Kikiño es un gallo de buen corazón pero de muy mala cabeza y que de, aventura en aventura, ha terminado por ser la veleta de San Isidoro (¡el de la Capilla Sixtina del arte románico!)

Vuelven los jóvenes creadores leoneses a dar en la diana del nuevo cuento que se hace por el noroeste.

Kikiño es un gallo vacilón y provocador que arrasa allá por do pasa. Ni el pueblo de La Vecilla, cuna de su empadronamiento, ni las beatas de la zona pueden estar tranquilos si por allí trasiega, el trasto kikirikí.
Lejos de los cuentos monsergeros y ñoños, Manolo presenta una historia atractiva, socarrona y poética; historia que, a quien se lo demanda, narra, pues no en vano es el más interesante cuentacuentos de la geografía leonesa.
Rubén sigue subido en su ola genial de creatividad y acompaña la aventura de Kikiño con unos cuadros que entusiasman por igual a los niños de cuatro años que a otros de veinte veces cuatro.
*
*
*