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Panfleto contra la filosofía de Pablo Iglesias y compañía

ISBN: 978-84-943689-3-6
Formato: 13 x 21
Nº de páginas: 162
Encuadernación: Rústica con solapas
12,00€ IVA incluido
Precio con descuento: 11,40€ IVA incluido
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Este librito es un cuaderno de preparación para la vida que viene. Su pretensión no es sólo destrozar a nuevos y viejos impostores, a falsos redentores. Es un libro de vida. Enseña más por lo que niega que por sus afirmaciones. Va contra esto y aquello pero no de modo gratuito o porque sí. Es un libro de “ejercicios espirituales” que se presenta como un oráculo manual de vida.

Escrito contra los que se toman la filosofía como un jueguecito y contra los que quieren dejar de lado la filosofía por considerarla un elemento prescindible en el desarrollo ético-político de mis compatriotas.

Mi desdén a los países "desarrollados" que no imparten filosofía en los institutos porque creen que lo suyo es diseñar coches y aviones más veloces. ¡Viva el filosofar!

A algunos les divierten los ilustrados del XVIII, los que están muertos y enterrados, pero, luego, no quieren escuchar a los disidentes de ahora. Hacen pupa.

Como Sartre entendemos el filosofar como pensar contra alguien. Incluso contra uno mismo. El español Unamuno así lo entendió, como hombre de contradicción y pelea que era.

Este librito es un cuaderno de preparación para la vida que viene. Su pretensión no es sólo destrozar a nuevos y viejos impostores, a falsos redentores. Es un libro de vida. Enseña más por lo que niega que por sus afirmaciones. Va contra esto y aquello pero no de modo gratuito o porque sí. Es un libro de “ejercicios espirituales” que se presenta como un oráculo manual de vida.

Escrito contra los que se toman la filosofía como un jueguecito y contra los que quieren dejar de lado la filosofía por considerarla un elemento prescindible en el desarrollo ético-político de mis compatriotas.

Mi desdén a los países "desarrollados" que no imparten filosofía en los institutos porque creen que lo suyo es diseñar coches y aviones más veloces. ¡Viva el filosofar!

A algunos les divierten los ilustrados del XVIII, los que están muertos y enterrados, pero, luego, no quieren escuchar a los disidentes de ahora. Hacen pupa.

Como Sartre entendemos el filosofar como pensar contra alguien. Incluso contra uno mismo. El español Unamuno así lo entendió, como hombre de contradicción y pelea que era.

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