La voz de Martín Guevara no sólo es única, sino irremplazable para conocer el tiempo y los territorios en los que ha vivido y a los que se siente concernido: La Argentina de su infancia feliz y sobre la que sobrevolaba la sombra legendaria de su tío el Che Guevara; la Cuba de su adolescencia y juventud, donde el influjo del Che ya desaparecido persistía, pero donde aumentaba el peso de la Revolución y sus flagrantes contradicciones; la España de su madurez, en la que la construcción personal y las convulsiones propias de una democracia aún joven se entremezclan y se alimentan. De todo lugar y tiempo Martín Guevara saca jugo e hiende su estoque literario en busca de verdad, noticia y justicia.