“He asistido fascinado a la barahúnda de seres y de ausentes que trotaban entre plato y vaso o que serpenteaban en el vaho de orujo y en las vaharadas de tabaco. Algunas de esas ánimas-animales han sido capturadas y en esa jaula de papel se te ofrecen dóciles y sumisas, casi cómplices. Pueden ser colibrís infectados de concupiscencia, hembras pastoreando lobas, arcángeles de plomo o de lluvia en forma de gacela. Pero no te engañes, no te fíes. Así te acuestes, se fugarán en tromba y te retorcerán el alma hasta dejarte hecho una lágrima, una pupila azul acuchillada. ¿Y aún andas preguntando qué es poesía?”.